martes, 10 de julio de 2012

El retorno del PRI. Paradigmas y realidades. 1ra parte.


Mucho se ha hablado sobre el casi inminente presidente electo salido de las filas del PRI, el partido existente con descendencia más antigua de México (Nace en 1946, pero sus orígenes se remontan con el corporativista PNR de Calles/Morrow en 1929, por nombre es el segundo partido más antiguo, el PAN nació en 1939)

 Peña Nieto, en lo personal, no es una persona memorable en su historial político, no existe un hecho político positivo que lo haya marcado como “sobresaliente”. Podríamos decir que Enrique Peña Nieto no es en sí una persona que produzca miedo, o tenga la audacia para “robar” o “asestar” un golpe a la ya muy frágil estabilidad del Estado Mexicano.

Lo que sí produce miedo, es todo lo que gira alrededor de él, o podríamos decir, el ente donde EPN gira y recibe órdenes, a sabiendas de que EPN no es capaz ni siquiera de dar un discurso convincente por él mismo, mucho menos ser audaz y escurridizo en alguna conversación incómoda (no ha aprendido nada de Manlio Fabio), su carácter hace más garante la terrible sospecha de un presidente impuesto, no solo por la televisión, sino por mafias que por ahora no podemos desenmascarar en su totalidad.

AMLO en el primer debate, recordó el nombre maldito “Santa Anna”, a mi parecer fue un acierto que la gran mayoría de los periodistas ignorantes descalificaron.
Cabe recordar quién fue Santa Anna, aquél presidente electo, que no sabía escribir (Al menos EPN sabe firmar), aquél pata de palo que solo le interesaba cazar mulatas de su hacienda Manga de Clavo, impuesto en una alianza USA/Iglesia para garantizar el “democrático” saqueo de México.

Fue Santa Anna quien Desterró a Juárez y a Ocampo, fue Santa Anna quien dificultó la titánica misión de Valentín Gómez Farías de rescatar la poca dignidad que quedaba en nuestro pueblo.

Así veo a Enrique, un personaje que aún no sabe cómo ha llegado, y estoy casi seguro, que ni siquiera sabe quién lo ha puesto, mucho menos para qué. Nadie, con un pequeño concepto de sensibilidad política ha festejado su victoria.

Al final a Enrique solo le interesará pasar de largo su sexenio, e irse “desterrado” a algún lugar cosmopolita del orbe, como todos los grandes traidores de la patria, su discurso lo delata.

Recién confirmó que no habrá mayores cambios en la estrategia de la “guerra” contra el narcotráfico, sumamente contradictorio a su discurso electoral; tampoco ha puesto sobre la mesa el discurso total de la iniciativa privada dentro de PEMEX, ignorando por cierto el terrible caso del “corralito” argentino.

Tampoco ha confirmado la estrategia a seguir en el sector educativo (Elba Esther, ¿se queda o se va?), Laptops gratis con cargos de más al erario intentando ocultar (como lo intentó en el Estado de México) documentos "estorbosos" ante el IFAI y un SNTE más fuerte (y manipulador) que nunca.

¿Alguien le ha preguntado a Mr. EPN cómo acabará con el hambre?, México no es Miami, no es el restaurante Wiston Churchill, la vida de los mexicanos no es la vida de Palazuelos o Luis Miguel.

Esto es el principio, del jóven de Atlacomulco. Dios nos ampare.

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